Qué hace de seguridad a una persiana de seguridad
Una persiana normal es una barrera visual y térmica: detiene la luz, no a nadie. La diferencia con una persiana de seguridad no está en el aspecto, que puede ser casi idéntico, sino en tres elementos que no se ven desde la acera.
El primero es la lama: en lugar de un perfil hueco relleno de espuma, se emplea perfil de mayor espesor o macizo, que no cede al doblarlo ni se abre al hacer palanca entre lamas. El segundo es la guía profunda: más fondo y más solape con la lama, para que el paño no se pueda desencajar lateralmente empujando por un lado. El tercero es el sistema antilevantamiento: topes, cerradura de paño o bloqueo automático en el eje que impiden lo más habitual, que es simplemente levantar la persiana con las manos cuando está bajada.
Ese conjunto tiene sentido donde el hueco es accesible desde la calle o desde una zona común: bajos y planta calle de Coia, Sárdoma, Castrelos o Lavadores, viviendas con jardín o patio inglés, y unifamiliares de Valladares, Bembrive o Candeán con ventanas de planta baja apartadas de la vista. En plantas altas casi nunca compensa, y lo decimos cuando toca: preferimos no vender seguridad donde no aporta nada.





